WASHINGTON.- El plan de rescate del sistema financiero en EEUU, valorado en unos 700,000 millones de dólares, se convirtió ayer en ley tras el “sí” de la Cámara de Representantes y la firma, inmediatamente después, del presidente George W. Bush. Después de cuatro días de incertidumbre y frenéticas negociaciones entre bambalinas, una mayoría de 263 congresistas se pronunció a favor de la medida, frente a los 171 que lo hicieron en contra.
El lunes, los representantes habían rechazado la medida, cuando se cantaba victoria desde la Casa Blanca y en los pasillos del Congreso. Hoy la jornada comenzó con incertidumbre aunque, a medida que pasaban las horas, quedaba más claro que el proyecto de ley contaba esta vez con los votos suficientes.
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Como en la votación del lunes, fueron más los demócratas que apoyaron la medida, 172, que los republicanos (91). La mayor parte de esta última bancada, 108, votaron en contra, como lo hicieron 63 demócratas.
La medida, cuyo nombre oficial es la Ley de Estabilización Económica de Emergencia, se presentó inmediatamente ante la Casa Blanca, donde Bush la firmó de inmediato, anunció el Gobierno estadounidense. La entrada en vigor de la nueva ley constituye un respiro para el Congreso, bajo presión para aportar una solución a la crisis, para el Gobierno y para los mercados, después de semanas de turbulencias que el lunes causaron el mayor descenso en puntos del índice Dow Jones de la historia.
Pero los protagonistas han dejado claro que éste es solo el primer paso y aún queda mucho por hacer para sanear una economía que hoy anunció el mayor descenso en puestos de trabajo en un mes, 156.000 en septiembre, de los últimos cinco años y medio. Según Bush, con la entrada en vigor de la ley se ayudará “de manera valiente a que la crisis en Wall Street no se extienda por todo el país”.
El presidente estadounidense aseguró que no es partidario de la regulación en general pero que dada la gravedad de la situación en los mercados financieros “era necesario actuar”. Tras el rechazo de la Cámara de Representantes el lunes, el proyecto de ley, que a principios de semana ocupaba poco más de cien páginas, se modificó para incluir una serie de enmiendas más que lo “engordaron” hasta sus 451 páginas definitivas.
El eje central del acuerdo sigue siendo la capacidad del Tesoro para adquirir la deuda de mala calidad de los bancos por importe de hasta 700.000 millones de dólares. De ellos, el Gobierno podrá usar 250.000 millones inmediatamente y otros 100.000 millones si el presidente Bush determina que los necesita. El Congreso puede retener los otros 350.000 millones si no está satisfecho con el desempeño del programa.
La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, afirmó que no haber aprobado la medida hubiera tenido implicaciones “terribles” para la economía de los ciudadanos de a pie.
Vía | Listin Diario

