Cuando llega el sol a los refugiados les queda el lodo

SANTO DOMINGO.- La madrugada del lunes Alejandrina Rosario Mota sintió que la sabana que la arropaba a ella y a su esposo estaba húmeda, al bajar de la cama el agua la empapó, era la corriente del río Yaguaza que había penetrado su casa en la comunidad Los Macos, en Los Guarícanos, de Santo Domingo Norte.

Rosario Mota, su marido y una prima tuvieron que ser auxiliados por sus vecinos, puesto que ningún miembro de los organismos de protección civil se presentó al lugar a alertar sobre el peligro que les acechaba.

Así como Rosario Mota otras personas permanecen refugiadas en casas de familiares y amigos y retornaron a sacar el lodo y a recuperar los ajuares, aún servibles, de sus viviendas.

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“Las personas que viven más cerca al río echaron tierra para construir sus viviendas y eso hace que, cuando caen fuertes lluvias, el agua choque y regrese e inunde la comunidad de Los Macos”, indicó.

Otra afectada es Yolanda Rodríguez, quien junto a su pequeña de un año de nacida abandonó su vivienda y se refugió en casa de una vecina.

Dijo que su casa siempre se llena de agua y tiene que correr en horas de la noche para salvar su vida, pero que no tiene otro lugar donde vivir y que la Junta de Vecinos había acordado ubicarle una vivienda donde no hubiera peligro, pero “no ha hecho nada”.

El ambiente que se vive en Los Macos es desolador. Las camas están encima de block de cemento y las neveras y estufas que hace dos días flotaban en el agua, quedan amarradas para que no ocurra lo mismo si se producen nuevas inundaciones.

El río Yaguaza no sólo inundó a la comunidad de Los Macos, sino que obligó a los moradores del barrio Timbeque, ubicado en esa misma localidad, a que se refugiaran en una pequeña iglesia fuera del sector.

La Defensa Civil acudió el lunes a Timbeque y se mantiene en el lugar para impedir que la gente retorne a sus hogares por el peligro que corren en el barrio construido sobre un barranco que llega hasta la orilla del río.

Martha Beriguete, mostró a LISTÍN DIARIO, cómo encontró su casa con el piso destruido e inclinada, pues la tierra se desliza poco a poco al río.

Beriguete es madre de cuatro hijos de dos, cuatro, cinco y siete años, y está refugiada en una iglesia del pueblo, donde le impiden retornar a su vivienda, pese a eso, aprovechó la tarde soleada de ayer para ir a su hogar a darle de comer y bañar a sus hijos, a quienes tiene en casa de su madre.

Vía | Listin Diario

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